La fuerza curativa de las manos

Las manos...., son algo tan natural para nosotros, que muy raras veces reflexionamos sobre ellas.
Sin embargo hay en ellas mucho más de lo que imaginamos.
Todos los sentimientos que anidan en nuestro corazón, los expresamos a través de las manos.
Todas las ideas creativas que surgen en nuestra mente, las plasmamos con las manos.
Todo dolor físico que surge repentinamente, es aliviado con el calor natural de las manos.
Las manos son las primeras y más antiguas herramientas del ser humano.
Cuando nos sentimos “bendecidos” estamos “bajo las manos de Dios” y cuando estamos afligidos nos ponemos “en las manos de Dios”.
La energía Reiki se transmite por las manos
“Rei”: energía divina, penetra por nuestro chakra corona a partir de la primera iniciación, llega a nuestro corazón, allí se une con “ki”, nuestro propio flujo energético, y luego fluye a través de las manos, que posadas suavemente en nuestro cuerpo o en el de otra persona, nos obsequian calor, poder curativo y amor.
Varias razones para iniciarse y practicar Reiki
Es sencillo: no necesitamos accesorios de ningún tipo para aplicar Reiki. Simplemente imponemos nuestras manos y la energía fluye.
Es fácil aprender la técnica: en el seminario de iniciación, de solo 2 días, se aprenden todos los fundamentos de Reiki y la manera de trasmitirlo.
No requiere conocimientos previos: no es necesario saber alguna práctica sanadora, ni medicina ni tener experiencias en ejercicios meditativos. Tampoco se necesitan “dones especiales” solo la intención del corazón de ayudarse y ayudar.
Es práctico y simple: las manos están siempre con nosotros, podemos hacer el bien con ellas en casa, en el subte, en la oficina.....donde sea que estemos y las circunstancias lo requieran. No hacen falta atuendos especiales ni meditaciones previas.
No tiene “contraindicaciones”: cualquier persona, de cualquier edad, desde los bebés hasta los ancianos, pueden recibir energía Reiki. Armoniza, sana y acelera los procesos curativos de cualquier síntoma y acompaña a otros tratamientos.
Funciona rápido: con el tratamiento de 4 sesiones, se puede llegar a: revelar el origen del síntoma, aliviar el dolor, e incluso a la curación. y cuando la curación ya no es posible se llega a la aceptación amorosa del proceso de la enfermedad.
No se “pierde”: una vez que una persona se ha iniciado en Reiki, nunca se pierde esta facultad, aunque se deje en el olvido por algún tiempo, siempre estará allí, en las manos, la fuerza sanadora lista para usar.

Liliana Meredith Valsagna

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